Existe una forma de financiación dirigida a los menos favorecidos, a los que no tienen acceso al crédito bancario y no quieren caer en manos de sus filiales usureras de los préstamos rápidos y extremadamente gravosos. Este modelo de proveer fondos a los excluidos por la banca convencional nació hace cuarenta años de la mano del profesor Muhammad Yunus y su Banco Grameen, que ofrecía microcréditos a mujeres hindúes para acometer sus pequeños proyectos empresariales. Y funcionó bien.
Cuatro décadas después la cosa ha evolucionado poco, en parte por el veto de los grandes bancos que ven este método como una amenaza al filón de su exitoso modelo de negocio: la hipoteca, el crédito al consumo, las comisiones bancarias que la mayoría de la gente suscribimos con ellos. Algunas entidades conocidas tienen pequeñas iniciativas de microfinanciación, pero más como una iniciativa de Responsabilidad Social Corporativa, es decir de postureo, que como una línea de negocio.
Pero existen redes alternativas de microfinanciación que prestan este servicio y por tanto realizan una labor muy positiva para gente con pocos recursos, pequeños emprendedores y gente con ideas y escasas posibilidades de llevarlas a cabo. Este modelo empieza a postularse además como un sistema atractivo para la inversión. Porque la microfinanza no es un crédito a fondo perdido, se cobran intereses a los prestatarios y se pagan a las personas que aportan capital al sistema, eso sí, de manera racional, poco especulativa.
Hace poco tuve la oportunidad de hablar con los responsables de la Asociación Española de Microfinanzas y de la European Microfinance Network y fue una charla muy esclarecedora. Un mundo por descubrir, tanto si estás en el lado del inversor como en el del prestatario.
Deberíamos estar aprendiendo muchas cosas de esta crisis, y quizás todo lo relacionado con la financiación a pequeña escala sea una de las lecciones más importantes a las que atender. Lo del crowdfunding parece que nos ha quedado claro, pero tengo la impresión de que estamos obviando otras alternativas como ésta, que pueden ser muy interesantes para salir del agujero en el que nos hallamos y que quizás nos ayuden a explorar una vía para combatir el capitalismo más especulativo que nos está asfixiando.


