lunes, 18 de abril de 2016

Borgen S01E02

(Impresiones basadas en el segundo capítulo de la primera temporada. Contiene un pequeño spoiler)

Michael Laugesen, lider de los laboristas en Borgen
Michael Laugesen, lider de los laboristas
Los resultados de las elecciones generales danesas en la serie arrojan unos resultados que dejan un panorama político muy parecido al de las elecciones del 20 de diciembre en España: varios partidos tienen escaños suficiente para ser decisivos en la formación de gobierno y por tanto las posibilidades son múltiples. La primera diferencia entre la ficción danesa y la realidad española es la predisposición de hablar en serio entre partidos variopintos. En la serie se deja traslucir una especie de cultura pactista en la que los gobiernos se conforman de manera natural por partidos diferentes. De esa manera el cariz del gobierno varía según el resultado electoral, lo que parece más democrático que el monocromatismo al que estamos acostumbrados en nuestra democracia, donde tigres o leones hacen y deshacen a su antojo ante la impotencia del resto de grupos políticos condenados al ostracismo parlamentario.

Eso si, la negociación y el intercambio de sillones ministeriales es común en ambos planos, y en la serie queda muy bien reflejada la banalización del mercadeo con las carteras, que cambian de manos en un juego parecido a las subastas de mercadillo.

Es inquietante y a la vez ilustrativo asistir a las maniobras de los partidos y sus asesores para desgastar a sus competidores y conseguir sus fines. La política convertida en un juego de rol, en puro tacticismo que tiene como peor consecuencia el dejar atrás la verdadera esencia de su razón de ser: cuidar de que la vida y el bienestar de los ciudadanos que representan.

Por último resaltar la demonización del partido laborista danés en la serie, encabezado por el inefable Michael Laugesen, casi una caricatura de político taimado, narcisista y prenazi. Es curioso como un partido en el ala izquierda (todo lo de izquierdas que se puede ser en Dinamarca), encarne posturas xenófobas, proteccionistas y profundamente insolidarias. Ni la ultraderecha real es capaz de verbalizar con tanta claridad el deseo de expulsión de refugiados y de una política sobre anti-inmigración tan radical en Europa. Aunque por desgracia en la vida real asistimos al espectáculo de ver cómo los partidos más “centrados” ejercen una política que parece controlada mentalmente por los derechistas más extremos. 

Impresiones anteriores: S01E01

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