jueves, 28 de abril de 2016

Ójala fuese cierto, Atticus



"Pero hay una cosa en este país ante la cual todos los hombres son creados iguales; hay una institución humana que hace a un pobre el igual de un Rockefeller, a un estúpido el igual de un Einstein, y al hombre ignorante, el igual de un director de colegio. Esta institución, caballeros, es un tribunal. Puede ser el Tribunal Supremo de Estados Unidos, o el Juzgado de Instrucción más humilde del país, o este honorable tribunal que ustedes componen. Nuestros tribunales tienen sus defectos, como los tienen todas las instituciones humanas, pero en este país nuestros tribunales son los grandes niveladores, y para nuestros tribunales todos los hombres han nacido iguales."

Parte del alegato de Atticus Finch en "Matar un ruiseñor" de Harper Lee

martes, 26 de abril de 2016

Borgen S01E03

(Impresiones basadas en el tercer capítulo de la primera temporada. Contiene un spoiler)

En Borgen también se muestra el reflejo del poder de los medios de comunicación, pero sobre todo de los asesores de los políticos cuya misión es la de lidiar con la prensa.

Kasper Juul, el asesor de comunicación
Kasper Juul es el paradigma del astuto asesor de comunicación de los políticos. Retratado como un Jasp, atractivo, inteligente, rápido, y con los escrúpulos justos, ofrece bastante juego en su relación con la líder del partido moderado. Me parece un personaje controvertido, quizás demasiado novelado, pero creíble desde un punto de vista de la analogía con la realidad que siempre nos inspira esta serie. Muchos de los errores de nuestros políticos están inspirados en sus consejos, pero también me vienen a la cabeza muchos líderes de partidos que están inexplicablemente en primera línea, dadas sus capacidades intelectuales y dotes de comunicación, y cuyo éxito para mantenerse en la picota también habrá que atribuir a la labor de estos manipuladores en la sombra.

Sin embargo en un punto de este tercer capítulo entra en juego otro asesor de comunicación, más académico (es profesor de oratoria), más cándido, más honesto, más moderado y que acaba cagándola de manera estrepitosa con un error de manual que termina con su fugaz carrera en la política. No sé si es que el personaje no daba mucho más a los guionistas o que simplemente no se puede tener estas características para ocupar un puesto de esta índole, pero el caso es que su desaparición me parece una crueldad para la deontología profesional, si es que existiere…

También es curioso como un expolítico rabioso por su salida forzada del partido, se convierte en editor de una revista política que utiliza como instrumento de venganza frente a sus adversarios. Es como si Aznar, apeado del poder tras su nefasta segunda legislatura y el 11M, hubiera fundado un medio de comunicación para expulsar la bilis que pareció llevarse y que aún no ha debido digerir. Inquietante. 

Impresiones anteriores: S01E02

lunes, 18 de abril de 2016

Borgen S01E02

(Impresiones basadas en el segundo capítulo de la primera temporada. Contiene un pequeño spoiler)

Michael Laugesen, lider de los laboristas en Borgen
Michael Laugesen, lider de los laboristas
Los resultados de las elecciones generales danesas en la serie arrojan unos resultados que dejan un panorama político muy parecido al de las elecciones del 20 de diciembre en España: varios partidos tienen escaños suficiente para ser decisivos en la formación de gobierno y por tanto las posibilidades son múltiples. La primera diferencia entre la ficción danesa y la realidad española es la predisposición de hablar en serio entre partidos variopintos. En la serie se deja traslucir una especie de cultura pactista en la que los gobiernos se conforman de manera natural por partidos diferentes. De esa manera el cariz del gobierno varía según el resultado electoral, lo que parece más democrático que el monocromatismo al que estamos acostumbrados en nuestra democracia, donde tigres o leones hacen y deshacen a su antojo ante la impotencia del resto de grupos políticos condenados al ostracismo parlamentario.

Eso si, la negociación y el intercambio de sillones ministeriales es común en ambos planos, y en la serie queda muy bien reflejada la banalización del mercadeo con las carteras, que cambian de manos en un juego parecido a las subastas de mercadillo.

Es inquietante y a la vez ilustrativo asistir a las maniobras de los partidos y sus asesores para desgastar a sus competidores y conseguir sus fines. La política convertida en un juego de rol, en puro tacticismo que tiene como peor consecuencia el dejar atrás la verdadera esencia de su razón de ser: cuidar de que la vida y el bienestar de los ciudadanos que representan.

Por último resaltar la demonización del partido laborista danés en la serie, encabezado por el inefable Michael Laugesen, casi una caricatura de político taimado, narcisista y prenazi. Es curioso como un partido en el ala izquierda (todo lo de izquierdas que se puede ser en Dinamarca), encarne posturas xenófobas, proteccionistas y profundamente insolidarias. Ni la ultraderecha real es capaz de verbalizar con tanta claridad el deseo de expulsión de refugiados y de una política sobre anti-inmigración tan radical en Europa. Aunque por desgracia en la vida real asistimos al espectáculo de ver cómo los partidos más “centrados” ejercen una política que parece controlada mentalmente por los derechistas más extremos. 

Impresiones anteriores: S01E01

viernes, 8 de abril de 2016

Borgen S01E01

(Impresiones basadas en el primer capítulo de la primera temporada. No contiene spoilers)

Borgen es la serie danesa que cuenta las tribulaciones para formar gobierno en aquel país, tras unos resultados electorales que deja un parlamento fragmentado y partidos políticos con dificultades para llegar acuerdos. ¿Nos suena? Efectivamente parece un calco de la situación política que vivimos en España tras las elecciones del 20 de diciembre de 2015. La realidad supera la ficción o se inspira en ella, tómese como se quiera.

El caso es que ver en este momento Borgen ofrece un plus añadido a la calidad inherente de esta ficción televisiva, porque nos remite constante e irremisiblemente a la analogía con lo que vivimos en este país.

En el primer capítulo, en el que se cuentan los tres días previos a las elecciones y la noche electoral, ya tenemos jugosos elementos para el análisis.  Me fijo en el personaje de la candidata del partido moderado, una mujer que pacta con su marido dedicarse cada uno cinco años a potenciar su carrera y así poder alternar el peso de las cargas familiares, que vive en una casa sencilla, decorada al estilo IKEA y más propia de una protagonista de sit com que de una ficción política. Su vida parece discurrir en parámetros de absoluta normalidad, en la que las relaciones familiares salpicadas de humor, ternura y algunos reproches por la dedicación absorbente de la política, son elementos que apuntalan esa visión de sencillez. Ella elige su vestuario entre un fondo de armario que no tiene pinta de tener grandes movimientos.

También es curiosa la relación con su asesor de comunicación (manipulador, maquiavélico e inteligente), al que sólo puede controlar desde la convicción de que lo importante son eso, las convicciones políticas y no los resultados electorales.  Birgitte tiene claro que su paso por la política es temporal, que alcanzar el poder es simplemente un instrumento de transformación y consecución de objetivos, pero que no merece la pena per se. Un argumento que usan todos nuestros políticos y que suena tan hueco como inverosímil. Deberían aprender del trabajo de interpretación de la actriz que interpreta a Birgitte, que es capaz de transmitir la imagen de una política más preocupada por su país que por las aspiraciones, personales y partidistas, de poder.

viernes, 1 de abril de 2016

Los vecinos de arriba

Los vecinos de arriba follán como descosidos, los de abajo llevan desde el verano sin hacer el amor. Los vecinos de arriba se atreven con la vida, los de abajo la sobrellevan. Los vecinos de arriba tienen sentido del humor, los de abajo se mueven entre el sarcasmo y la amargura. Y así podría seguir un buen rato hasta completar el cuadro antitético de las dos parejas retratadas en “Los vecinos de arriba”, la incursión en el teatro del cineasta Cesc Gay. No hay nada mejor como la exposición de los extremos para provocar la risa y estimular el análisis. Dos espejos enfrentados en los que mirarse sin perder la sonrisa, pero sin dejar de pensar en cada momento en que marco se siente uno mejor retratado.
Me atrae este tipo de teatro, pegado a la contemporaneidad pero que sin embargo es capaz de hacer frente a un buen puñado de conflictos clásicos y trascendentales; aderezado con humor, ironía y dosis de cinismo; de factura sencilla y trama inteligente. En definitiva, alta comedia capaz de escupirnos nuestras miserias arrancandonos una sonrisa.