jueves, 15 de septiembre de 2016

Una tarde para la ira… y para revolverte en la butaca

La primera peli como director del actor Raúl Arévalo le ha salido de las tripas. Parece que quería incomodar al espectador y vaya si lo consigue. La fotografía espesa, de grano gordo; la cámara inquieta, pegada al cogote de los actores; los diálogos parcos, el Madrid suburbial en primer plano. Y una historia seca, sucia, simple, terrible... Un “Perros de Paja” a la madrileña, con Móstoles y Useras de escenario.

Antonio de la Torre crece como actor, aunque el método en ésta ocasión consista en callar y mirar duro.  Aun así consigue acojonar y empatizar a la vez. Luis Callejo hace un papel impresionante. Dicen que Arévalo se ha esforzado en controlar lo suyo, la interpretación y yo lo creo, porque hasta los extras merecen premios por su actuación. Si tengo que ponerle un pero es que le haya dado demasiado protagonismo a la cámara, que siempre anda revoltosa y saltarina, contribuyendo a la incomodidad del espectador.

Lo he pasado mal en el cine y me alegro, porque denota que me he implicado en historias ajenas muy creíbles, muy auténticas, muy catárquicas. La venganza, la redención, la ira, la memoria, pululan desnudas por la película, mostrándose como atributos que afloran en cuanto se pulsan determinadas teclas.

Hace unos años solía utilizar la expresión “te sale el barrio” cuando alguien hacía un comentario rotundo, asertivo y pelín chulesco. La expresión denotaba que quienes hemos vivido en la periferia hemos quedado impregnados para siempre de aquel ecosistema y hay cosas muy reconocibles en esta película que dibujan muy bien ese mundo del que, en la mayoría de los casos, es recomendable huir. 

domingo, 4 de septiembre de 2016

Septiembre

Para mi el año empieza en septiembre. Evidentemente se trata de un efecto secundario de tantos años académicos cursados, a los que ahora por mi trabajo sigo vinculado. Igual que para muchos historiadores el siglo XX empieza con la primera guerra mundial y acaba con la caída del muro de Berlín en 1989 o para otros el XXI empieza con el atentado de las torres gemelas. Vamos, que cada uno echa sus cuentas como cree conveniente. Y yo llevo mucho tiempo pensando que cada curso es un cambio  y me pongo mis retos, mis propósitos, mis metas, mis deseos para el nuevo periodo que comienza ahora. Este año un constipado veraniego ha matizado mucho la especulación, pero siento igualmente la emoción de comenzar algo levemente distinto. Quizás se trate de una burla inocente a lo lineal del vivir, pero a mi me sirve para avanzar; siempre hay que seguir adelante, aunque sólo sea por curiosidad, como decía Dante W en Martin H. Y además a veces incluso funciona.
Podría hacer una analogía para reclamar del mismo modo avances en la deprimente situación política del país, en la desesperante persistencia de las guerras, en la búsqueda de soluciones para un mundo abocado a la hecatombe. Pero para qué.
Prefiero centrarme en mis pequeños desafíos o si me pongo grandilocuente, mirar al cielo y contemplar intrigado hasta el éxtasis los enigmas del universo. Por cierto, estoy flipando con el proyecto Breakthrough Starshot, que pretende desarrollar tecnología para enviar naves espaciales del tamaño de una tarjeta SD a Alfa Centauri en un viaje de tan solo 20 años, cuando con la tecnología actual tardaríamos 30.000 años. La de cosas que vamos a descubrir si el proyecto tiene éxito. Eso sí, es curioso que lo único en lo que avanzamos es en la investigación para largarnos de aquí cuando definitivamente nos hayamos cargado todo.

sábado, 30 de julio de 2016

Anna y la distopía

¿A quién no le interesa el futuro?  A mí sí. Incluso a veces más que el pasado. Quizás por eso me atrae tanto la ciencia ficción, la especulación sobre la evolución de la humanidad. Y en ese marco la distopía, la visión catastrófica del mañana, tiene mucho interés para mi.
“Anna” es una novela más sobre el futuro distópico firmada por un tipo que escribió una historia hace años llevada al cine, “No tengo miedo”, que a mi me inquietó bastante. En esta novela pretende lo mismo, crear una atmósfera original y extraña en la que el lector se sienta incómodo y por tanto expectante respecto a su trama. Lo que ocurre en “Anna” es que un virus ha acabado con las personas adultas, y el mundo es un lugar inhóspito, post-hecatómbico, habitado por pequeños supervivientes. Creo que Ammaniti ha querido romper con el tópico de que los niños son el futuro de la tierra, contándonos que los niños son son simplemente pequeños humanos educados para repetir los errores de sus antepasados. Y estoy bastante de acuerdo. La educación de nuestros hijos es lo único que puede modificar la senda autodestructiva de nuestra raza y cada vez que miro a mi alrededor, las esperanzas disminuyen. Por eso quizás me interese tanto la distopía. Estamos abocados a ella y nos sirve a la vez de advertencia y de manual de instrucciones, como el cuaderno de cosas útiles  que deja la madre de Anna a sus pequeños ante la inminencia de su muerte.
Si también os gustan estos temas, no puedo dejar de recomendaros que visionéis todos los capítulos de la serie británica Black Mirror. Ni uno sólo me dejó indiferente, ni unos sólo dejó de parecerme una obra maestra de la ciencia ficción televisiva.

lunes, 18 de julio de 2016

Una corona para Claudia

Ayer vi “Una corona para Claudia” en el Teatro Alfil de Madrid y certifiqué con una mezcla de pesar y liberación que ya no soy tan joven. En otro momento me hubiese sentido concernido al ver a ese grupo de jóvenes dando palos de ciego en el amor, intentando buscar una identidad con la que estar cómodos para su trayectoria vital. Pero todo tiene su tiempo. 

También me di cuenta que las comedias generacionales son eso, generacionales. A mí me tocaron las que protagonizaba Coque Maya, las que dirigía en cine Fernández Armero, las que escribía David Trueba y llevaba a la pantalla Martínez Lázaro y supongo que a los de la generación anterior a la mía tampoco les concernían, pese a que muchos de estos directores hacían guiños a las comedias clásicas que nunca mueren.  

Los actores de “Una corona para Claudia” seguramente están mejor preparados que los que a mí me gustaban cuando era más joven: cantan, tocan instrumentos, vocalizan e interpretan con el corazón y el método. También las fronteras del amor se han ensanchado, y la homosexualidad es un punto de vista más en las relaciones afectivas. Por tanto todo es más rico, pero sin chupas de cuero, ni cervezas, ni el ligero aroma de la movida de por medio.

Bueno, cervezas si, las que afortunadamente se pueden seguir tomando en la sala de los Yllana, que sigue siendo un lugar abierto a lo nuevo y lo diferente, y que ha sobrevivido a tantos embistes. ¿Os acordáis del concejal Matanzo? Definitivamente, no soy tan joven.

martes, 28 de junio de 2016

Análisis electoral psicosomático (ideas para politólogos desorientados)

A lo mejor charlamos demasiado con de los que piensan como nosotros, quizás nuestra vehemencia impida a los demás expresarse con libertad y la gente que piensa distinto es complaciente por no polemizar. Puede que existan poderes fácticos con superpoderes. Puede que el cambio esté injustificado, puede que valga  más  lo malo conocido o medio-conocido. ¿Y si resulta que la mayoría vota pensando con la mano con la que escribe? ¿Y si la ilusión es un invento cultural? ¿Y si un prestidigitador ha convertido rosas y corazones en gaviotas dentro de los sobres? ¿Y si Rajoy es Morfeo y ha despertado de su letargo para recodificar Matrix?

También es probable que alguien se haya quedado con el dinero de las encuestas, o que se haya contado a bulto, o que hayan naufragado miles de urnas en las costas.  

Quizás con un par de corruptos más, el PP hubiese logrado a la mayoría absoluta.

A lo mejor, simplemente, tenemos lo que merecemos.

jueves, 28 de abril de 2016

Ójala fuese cierto, Atticus



"Pero hay una cosa en este país ante la cual todos los hombres son creados iguales; hay una institución humana que hace a un pobre el igual de un Rockefeller, a un estúpido el igual de un Einstein, y al hombre ignorante, el igual de un director de colegio. Esta institución, caballeros, es un tribunal. Puede ser el Tribunal Supremo de Estados Unidos, o el Juzgado de Instrucción más humilde del país, o este honorable tribunal que ustedes componen. Nuestros tribunales tienen sus defectos, como los tienen todas las instituciones humanas, pero en este país nuestros tribunales son los grandes niveladores, y para nuestros tribunales todos los hombres han nacido iguales."

Parte del alegato de Atticus Finch en "Matar un ruiseñor" de Harper Lee

martes, 26 de abril de 2016

Borgen S01E03

(Impresiones basadas en el tercer capítulo de la primera temporada. Contiene un spoiler)

En Borgen también se muestra el reflejo del poder de los medios de comunicación, pero sobre todo de los asesores de los políticos cuya misión es la de lidiar con la prensa.

Kasper Juul, el asesor de comunicación
Kasper Juul es el paradigma del astuto asesor de comunicación de los políticos. Retratado como un Jasp, atractivo, inteligente, rápido, y con los escrúpulos justos, ofrece bastante juego en su relación con la líder del partido moderado. Me parece un personaje controvertido, quizás demasiado novelado, pero creíble desde un punto de vista de la analogía con la realidad que siempre nos inspira esta serie. Muchos de los errores de nuestros políticos están inspirados en sus consejos, pero también me vienen a la cabeza muchos líderes de partidos que están inexplicablemente en primera línea, dadas sus capacidades intelectuales y dotes de comunicación, y cuyo éxito para mantenerse en la picota también habrá que atribuir a la labor de estos manipuladores en la sombra.

Sin embargo en un punto de este tercer capítulo entra en juego otro asesor de comunicación, más académico (es profesor de oratoria), más cándido, más honesto, más moderado y que acaba cagándola de manera estrepitosa con un error de manual que termina con su fugaz carrera en la política. No sé si es que el personaje no daba mucho más a los guionistas o que simplemente no se puede tener estas características para ocupar un puesto de esta índole, pero el caso es que su desaparición me parece una crueldad para la deontología profesional, si es que existiere…

También es curioso como un expolítico rabioso por su salida forzada del partido, se convierte en editor de una revista política que utiliza como instrumento de venganza frente a sus adversarios. Es como si Aznar, apeado del poder tras su nefasta segunda legislatura y el 11M, hubiera fundado un medio de comunicación para expulsar la bilis que pareció llevarse y que aún no ha debido digerir. Inquietante. 

Impresiones anteriores: S01E02